Contáctanos a través de:

Hidalgo

El Cedral, un verde tesoro en Hidalgo

El Cedral hidalgo

Durante la última visita al estado de Hidalgo me recomendaron visitar un área del Parque Nacional El Chico llamada El Cedral. Llegué a Pachuca y de ahí tomé una camioneta que sale del mercado central y te lleva hasta ese parque.

carretera a el cedral

Carretera a Mineral del Chico. Foto: Parque recreativo el Cedral

Me adentré al bosque donde la temperatura descendía mientras subíamos la sierra. La vista por la ventana era hermosa, árboles cubiertos de pequeñas gotas de la lluvia del día anterior. Las nubes bajas que casi se unen a la neblina del pueblo; y el aroma a pino invade siempre el camino.

Bajar de la camioneta fue recuperarse también de la serie de curvas que las montañas van creando; sentir el gélido aire de la presa que se asoma apenas pisas la entrada; es una sensación deliciosa.

El costo de acceso es de $20 y encuentras en la caseta también, una pequeña tienda de souvenirs para que puedas llevarte un recuerdo.

el cedral hidalgo

El Cedral, vista general. Foto: Parque recreativo El Cedral

Este ejido tiene la finalidad de preservar la fauna y flora del parque nacional. Te enteras de todo esto cuando ves los anuncios de protección y mantenimiento de las zonas naturales en total cuidado.

Sorprende admirar la belleza de este sitio donde un pequeño lago es el inicio de un paseo que me pareció tan relajante. El camino parece una pasarela de altísimos cedros ideales para tomar fotografías de sus copas frondosas.

Qué hacer en El Cedral

Descansé sobre unas bancas de madera para apreciar de manera tranquila el escenario. Un cerro cubierto de vegetación se refleja en el cristalino cuerpo de agua.

el cedral hidalgo

Presa El Cedral. Foto: Parque recreativo El Cedral

Uno de los lancheros se me acercó para invitarme a dar un paseo por la presa y accedí, descubriendo truchas y pequeños peces en el fondo del lago. Desde el centro de este sitio se aprecia el color de este paisaje y las aves en el cielo volando de una forma tan elegante.

Qué comer en El Cedral

que comer el cedral

Guisados para unas ricas quesadillas. Foto: Parque recreativo El Cedral

Al regresar a la orilla el exquisito aroma entre pescado, brasas y maíz despertaron mi apetito. Truchas el gusto, quesadillas y tortillas recién hechas fueron el plato que degusté, acompañado de limones, mayonesa y una pequeña ensalada. Los sabores son muy ricos ya que la leña le aporta ciertos toques a carbón y el queso fundido con la salsa picosita fueron cosas que hasta el día de hoy recuerdo.

Aventura y descanso de los sentidos

Decidí “bajar” la comida mientras daba un paseo por los senderos del parque. Realmente me perdí, pero no de una forma preocupante, sino que disfruté no saber el destino a donde me dirigía. Piedras con musgo, riachuelos con sonidos relajantes, hojas de árboles y piñas cayendo, así como lodazales que tenía que brincar eran parte de la aventura. Encontré a mi paso tirolesas y personas que contrataban los servicios de rappel o máscaras de gotcha para jugar.

el cedral tirolesa

Tirolesa en El Cedral. Foto: Parque recreativo El Cedral

Seguí avanzando. Letreros con la palabra “mirador” me llamarón la atención. Continué para después de casi 30 minutos de veredas y pernoctar con la flora, llegué al primero de ellos: una roca con un precipicio alucinante. Me quedé contemplando la vista durante gran tiempo, pero la lluvia apareció e hizo que mi paso fuera más rápido.

El Cedral Mirador

Mirador El Cedral. Foto: Parque recreativo El Cedral

Los torrentes de agua empezaron a caer, el granizo también y yo bajo árboles sin mojarme debido al follaje espectacular que no dejó de cubrirme. Mientras tanto la postal no pudo ser mejor: cielo nublado, lluvia cayendo, verdor de la vegetación y los sentidos al tope por encontrarme solo en medio de un bosque.

Para finalizar…

Al subir por fin a la cima del cerro mi asombro quedo satisfecho. Una panorámica de todo el parque apareció como el sol que también salía de entre el cielo despejado. Vi a lo lejos unos roedores correr entre madrigueras y el sonido de los pájaros envolvía el momento. Después de un tiempo descendí y encontré en las faldas del cerro un puente que cruzar donde los caballos estaban descansando después de pasear algunos visitantes.

Era tarde y yo tenía que llegar al pueblo mágico de Mineral El Chico para cenar unos exquisitos pastes. Cuando salí me entregaron un flyer donde están descritos los servicios de hospedaje; eran interesantes, pero no venía preparado. Esto me hizo pensar en volver y rentar una de sus cabañas o mejor aún acampar en alguna de los espacios destinados a esto.

Salí con más de 300 fotos que formarán parte de mis recuerdos, claro, cuando decida regresar a El Cedral. Que será muy pronto.

Continua Leyendo
Click para comentar

Deja una contestación

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Trending